encuentro internacional
2008
9, 10 y 11 de Octubre
English

Sábado, 11 de Octubre

LCE: patio

JEAN-CHRISTOPHE MENU

Menu recoge dentro del campo de la historieta, la rara combinación de autor, editor y teórico. Como autor, le debemos Meder (1988), un clásico de la historieta muda y punk; Livret de Phamille (1995), una de las primeras autobiografías del género; o Lockgroove Comix (2008), una serie de relatos personales sobre la música rock.
Editor desde 1982, es co-fundador de L´Association, que dirige actualmente además de hacerse cargo de la dirección artística.
Como ensayista, sus `Plates-Bandes´(2005) presentaron el polémico panorama del contexto editorial en Francia, donde tuvieron un profundo impacto. Actualmente está preparando su tesis doctoral en la Universidad de Paris 1, y es también co-fundador de OuBaPo (Ouvroir de Bandes Dessinées Potentielles) y regente en el Colegio de Patafísica.
www.lassociation.fr

2008-jean_christophe_menu-obra.jpg

Dialoga con el invitado… CHRISTIAN GASSER
Escritor, periodista, performer literario y crítico, ha ido siguiendo muy de cerca desde hace años el proceso de consolidación del cómic de vanguardia a nivel internacional, visitando y entrevistando a sus protagonistas y difundiendo las experiencias artísticas individuales y colectivas desde sus colaboraciones en diversos medios. Co-editor de Strapazin y co-comisario de la muestra Mutanten (Düsseldolf, 1999), escribe sobre el mundo del cómic en varios periódicos y acaba de publicar Blam! Blam! Und du bist tot! Super-und andere Antihelden (2007). Actualmente escribe el guión de una película animada basada en una de sus historias.

2008-jean_christophe_menu-presentacion.jpg

CG
Jean-Christophe Menu es una figura muy conocida del escenario europeo del cómic. Es autor de cómics, pero también editor de L´Association; asimismo es un teórico y personaje polémico del mundo del cómic.
La editorial L´Association se fundó en el año 1990, en un momento de crisis en el mundo del cómic, crisis económica pero también creativa. En ese momento, L´Association defendió una política de autor y demostró a partir de los años noventa que el cómic podía ser algo más que un estereotipo, una serie como las que se conocían en Francia en aquel entonces.
Desde el principio tuvo mucho éxito, con lo que su ejemplo ha sido como una escuela para toda Europa, influyendo sobre otros países europeos, e incluso autores de L´Association como David B. o Marjane Satrapi siguen teniendo una influencia considerable en lo que se hace actualmente, por ejemplo, en Corea del Sur.
Con Jean-Christophe Menu vamos a hablar de su trabajo como autor, pero sobre todo como editor, y mi primera pregunta es un poco personal… Algo que siempre me ha impresionado de Jean-Christophe Menu es que es alguien que parece haber nacido en el cómic, crecido en el cómic, que está respirando cómic, que come el cómic, suda cómic… él es el cómic como nadie más… ¿siempre ha sido así?

JCM
No sé, hay algunos que nacen con asma, otros con un pie torcido, otros son ciegos… pues a mi me pasa con el cómic… es como una enfermedad, una minusvalía quizá, pero es así…

CG
Conocemos dibujos muy antiguos tuyos, pero ¿cuándo tomaste la decisión de convertirte en dibujante de cómic?, ¿eras muy pequeño o se fue imponiendo?

JCM
Es lo que quería hacer desde niño… nunca he tenido ningún problema, no he hecho ninguna elección en la vida… es aburrido, pero siempre he sabido lo que quería hacer y lo hago, es como una rutina…

CG
Leyendo tu biografía, cuando dibujabas comics, cuando los dibujabas de niño y los enseñabas a tus padres, a tus amigos ¿ya tenías ganas de publicar tus comics, hacer revistas, e implicar a más gente en estas revistas?

JCM
Cuando era pequeño empujaba a mis compañeros a hacer comics, pero no sabía lo que era la edición, la reproducción, para mi la técnica era un gran misterio, no sabía que un dibujo se podía imprimir y comprar en el kiosco de periódicos, o en una librería. Pero es verdad que era muy comunicativo, y empujaba a la gente que estaba alrededor mío.
Por entonces había algunas modas, de algunos juegos, como las canicas o el fútbol, y yo instauré la moda del cómic; así, durante algunos meses, cuatro o cinco niños empezaron a dibujar historietas, y yo les alentaba, les criticaba, e incluso hacía algunas páginas, y ponía mi nombre en el trabajo de mis compañeros, y eso quería decir que los había “editado”. Es como si las hubiera publicado, editado… yo escribía el título sobre un ejemplar, pero ponía el nombre del otro, y eso quería decir que lo había “editado”.

CG
¿Cuándo hiciste tu primer libro?

JCM
En el año 1982, tenía diecisiete años, y fue Le Lynx 1. Estaba un poco solo, porque aunque en la escuela primaria empujaba a mis compañeros a hacer cómic, no les interesaba mucho, les interesaban otras cosas… Pero conocí a Pierre Lamy a final del bachillerato, a los dieciséis años; él también dibujaba, componía música rock, compartía muchas cosas con él, y dibujábamos juntos al fondo del aula, cosas asquerosas para divertirnos…
Al principio queríamos hacer fotocopias… Mi madre conocía un impresor, así que aceptó financiar el primer número… Era un humor de colegiales, no muy interesante. Los tres primeros números fueron esto, empezó todo así…
El primero logramos pagárselo vendiendo los ejemplares a nuestro alrededor, a los vecinos, a las tiendas de al lado, y así pudimos pagar el primer número pero no el segundo, y fue mi madre la que siguió dejándonos dinero para que lo pudiésemos imprimir, así que gracias a mi madre existe L´Association. Esta aventura empezó en 1982, con varios números de Le Lynx. Luego intentamos aunar a gente bajo un nombre, y en 1983 conocí a Stanislas Barthélémy y Mattt Konture.
L´Association no nació de la nada en 1990, sino que hubo una historia bastante larga antes de su nacimiento. Con Stanislas Barthélémy tuvimos discusiones profundas sobre lo que se podía hacer, lo que era interesante; él me aportó muchas cosas, y me influyó bastante para que abandonara cierto amateurismo. Luego pasamos una etapa más underground, más punk… Cada vez que llegaba alguien había una nueva aportación.
Luego se desarrollaron otras experiencias. La colección Patte de Mouche en 1984, con libros pequeños, hechos casi a mano. Luego Glob Off, una especie de cuestionamiento, en los años 1987-99. Y luego se sucedió un periodo un poco borroso en el que no teníamos dinero, no ocurría nada; había gente que tenía ganas de hacer comics distintos, pero no teníamos estructuras ni salidas. Estaba Futuropolis, que publicaba cosas de nuestra generación, en la Collection X. Luego tuvimos un proyecto de periódico, Le Journal du Lapot, y esto fue la visagra entre la primera época y la creación de L´Association. Pero para sacar un número tardamos dos años en condiciones un poco pésimas. Y en enero de 1990 decidimos crear L´Association con los que queríamos seguir la aventura.

CG
¿Por qué decidiste crear L´Association, tu propia estructura, más sólida, más profesional…?

JCM
Porque nos dábamos cuenta de que no podíamos hacer lo que queríamos hacer con Futuropolis, que ya lo había comprado Gallimard, y teníamos que rendir cuentas a Gallimard… Yo me había ocupado de esta revista, pero también tenía que rendir cuentas a otros autores; Futuropolis no podía pagarles, y los autores no entendían que no se les podía pagar porque detrás estaba Gallimard. Fue una situación difícil, y pensé que teníamos los medios de lanzar algo completamente independiente, sin tener que dar cuentas a nadie, como cuando teníamos Le Lynx.
L´Association existía ya como estructura jurídica. Había un poco de dinero así que empezamos. La creación de L´Association era un poco una reacción frente a la nada que existía para los jóvenes autores, para encontrar un lugar frente a las editoriales que ya existían.
No había un lugar para un cómic independiente, libre… Era una época de recesión, el final de la prensa, de las grandes revistas francesas que habían aportado muchas cosas, y que habían permitido a los autores vivir, progresar, desarrollarse,… Esta prensa se estaba muriendo a finales de los ochenta, y los editores sólo tenían sus álbumes, de cuarenta y ocho páginas, a color, con series, temas,… era algo muy estandarizado, no había política de autor, mientras que en los setenta sí había existido.
Era el gran periodo de las ediciones de Square, de Les Humanoïdes Associés, la creación de L´Écho des Savanes,.. y todo esto nos demostraba que los autores podían coger su destino entre sus manos y podían evolucionar en una creación totalmente libre. Teníamos el ejemplo anterior, y por tanto no entendíamos porqué en los años ochenta se había perdido esta tradición.
Todas las editoriales creadas por autores se habían quedado en manos de gestores. Les Humanoïdes Associés no era lo que era antes, y Dargaud, Dupuis, Le Lombard, todos buscaban lo estándar, todo estaba en sus manos, no veíamos donde encontrar una renovación, una experimentación. Ya no existía nada, con lo cual era vital que lo hiciéramos nosotros mismos.

CG
No es por causalidad que en la historia del cómic francófono siempre sean iniciativas de autores que hacen avanzar los comics, y no los editores, como nos muestras en estos ejemplos de los años setenta…

JC
Si miro un poco a la historia de la prensa, de la edición, del cómic en Francia (seguro que en otras partes también), son los autores los que han hecho revistas interesantes. Y me parece que siempre ha sido así, autores que quieren ser libres, creativos, que fabrican estructuras que duran más o menos tiempo, porque los autores no saben gestionar una editorial, o no tienen suerte. Hay muchas razones por las que no funcionan…
Es verdad que cuando yo era adolescente teníamos Le Journal de Spirou. En 1977 salió un suplemento dentro de Spirou, Le Trombone Illustré, una iniciativa de Yvan Delporte, un gran autor, dibujante, guionista, que no se sentía a gusto dentro de la revista Spirou para niños y creó una cosa un poco rebelde, una especie de okupa dentro de la revista juvenil. Esta experiencia duró seis meses y a mi me ha hecho descubrir a gente como Franquin, Frédéric Jannin, Enki Billal, Claire Bretécher, F´Murr, Gotlib, y me ha permitido ver y conocer el cómic francés adulto, y era un poco algo en contra de las editoriales, e incluso en los contextos muy conservadores creo que siempre la renovación viene de los autores.

CG
Entre los miembros fundadores estaba Stanislas, Mattt Konture, Patrice Killoffer, Lewis Trondheim, David B., tu mismo… Entre todos, ¿fundasteis L´Association para publicaros a vosotros mismos o ya teníais otras perspectivas?, ¿queríais ya convertiros en una editorial para publicar los trabajos de otros autores?

JCM
Era muy borroso, no sabíamos donde queríamos ir. Lo primero queríamos publicarnos a nosotros mismos, que creíamos en lo que hacíamos. Lo que hacía fuerte al grupo era que éramos todos distintos y complementarios. Si este grupo ha existido con caracteres tan distintos es porque existía un gran desierto.
Hoy en día la gente tiende más a agruparse por afinidades, afinidades más estrechas. Nosotros seis, y Mokeït que estaba al principio, éramos muy distintos, no vivíamos de la misma manera, no escuchábamos la misma música, no íbamos a ver lo mismo,… lo que nos unió fue el objetivo de hacer existir un espacio para un cómic distinto, pero sin embargo nunca se ha definido como una publicación para otros.
En la primera publicación teníamos a Julie Doucet, también estaba Renald Luzier `Luz´. Hubo invitados desde el principio, proyectos para hacer libros con otra gente… Julie Doucet la primera, y muy rápidamente tradujimos autores extranjeros, queríamos volver a editar el patrimonio…
Pero eran ideas borrosas, casi irrealizables. Las ideas existían porque veíamos que la edición de aquella época era como un desierto; veíamos que a nivel patrimonial, cosas muy importantes para nosotros en Francia, ya no existían, y queríamos volver a editar obras o autores. Uno lo hemos editado hace tres años, lo queríamos editar desde el principio pero no hemos podido hasta ahora…
Nos interesábamos por este tipo de autores, este tipo de cosas… Pero eran casos aislados… Sergent Laterreur, y M le magicien eran los comics más raros. Luego había dos series muy poéticas, muy raras, pero que tenían unos lectores muy particulares; muchos lectores no se interesaban en estos comics, pero sí que interesaban a los poetas, a los raros, y esto es lo que quisimos volver a editar. Pero hemos tardado diez, doce, quince años en hacerlo.

CG
Has dicho que los miembros fundadores de L´Association eran personalidades muy distintas, tanto desde el punto de vista humano como artístico, pero hubo algo común para todos ellos, había una cierta afinidad de todos (menos Stanislas) en cuanto a la autobiografía. Casi todos habíais hecho autobiografía, cosa bastante nueva en Francia. ¿Es por casualidad que volvisteis a hablar de vuestras vidas o era un comentario respecto a lo que se hacía?

JC
No nos dimos cuenta. Lo que nos unía antes de esto creo que era la atracción hacia el cómic. Todos éramos muy narrativos, queríamos explicar muchas cosas. Esto es lo que nos ha reunido. Había mucha gente que hacía imágenes, pero no estábamos mezclados el cómic y las imágenes… había muy buenos diseñadores…
Cuando creamos la revista Lapin nos concentramos más en la narración, y esto nos unió. Pero en cuanto a la autobiografía, no nos hemos reunido para decir que lo íbamos a hacer, era una palabra que no utilizamos nada en absoluto.
Cuando estábamos en estas grandes reuniones del LABO pensábamos en algo nuevo que podíamos hacer, lo que era la vanguardia… esto siempre ha sido uno de mis deseos, intentar hacer con el lenguaje del cómic lo que las vanguardias del siglo XX habían intentado hacer con la pintura, la literatura… había muchas referencias al surrealismo, a los metafísicos, a muchas cosas, y siguen reflexionando sobre todos estos temas nuevos.
Hubo un periodo de intercambio, ver qué se podía hacer nuevo... rechazábamos muchas cosas, como el personaje del héroe, no queríamos hacer algunas cosas… Algunos lo hacían, a los que les gustaba, ya en otras editoriales, por ejemplo David B. había publicado en A Suivre. Hubiésemos podido hacer carreras de autores de cómic clásicos con el contexto que existía, pero no podíamos hacer lo que realmente queríamos… todo el mundo podía hacer el cómic que se vendía, que te daba de comer…
Pero en la reflexión de LABO tuvimos dos ejes muy productivos: por un lado, la experimentación sobre la estructura, porque ya tratamos la idea de aplicar el principio de L´Oulipo al cómic, pero luego había que hablar de la vida real. Lo que lamentábamos era que muchos comics se refugiaban en temas como el western, la ciencia ficción, los libros policíacos… había poco lugar para temas contemporáneos, y el cómic no podía hablar de la vida real de su época. Esto era una constatación… Queríamos hablar de nuestra época, de nosotros mismos, y aquí se incluían también algunas afinidades literarias. Yo, por ejemplo, prefería los diarios íntimos, las correspondencias, las autobiografías… y a David B. también le gustaba lo mismo…
¿Por qué no intentar explicar su vida en un cómic? Fue una idea de abrirnos hacia algo que no se había hecho todavía. Claro que había ejemplos americanos, y algunos autores en Francia que habían empezado a hacer esto, pero eran casos aislados. Esto nos interesaba mucho, queríamos explorar todo este campo. Pero no decidimos estructurar esto… era un balbuceo, era muy tímido al principio.
David B. explico su historia de su calle, con escenas cotidianas de la vida de barrio. Lewis hizo como un poema sobre el recuerdo. Yo hice mi primer cómic autobiográfico en el primer número de Lapin, como un diario de viaje en Finlandia. Pero nos dimos cuenta de que era algo bastante nuevo.
Personalmente me di cuenta cuando hice una segunda historia en Lapin 2. Era una historia del nacimiento… Acompañé a la madre de mis hijos durante un nacimiento y expliqué la historia de la maternidad, y me di cuenta que había chocado a la gente… Se preguntaban el porqué de contar eso, y lo consideraban impúdico. Esto me interesó porque creo que fui muy púdico en mi enfoque, a través de las imágenes que había decidido mostrar, a través de las palabras elegidas, creía que había sido muy púdico, pero la gente me decía lo contrario. Fue interesante ver esto, y creo que se debía a que nunca se había hecho. Ahora mismo es algo pasado, cualquiera explica su embarazo, ya hay historias de embarazos en revistas.
Digamos que la autobiografía es algo que debía aparecer en aquel momento, a partir de varias personas, que se ha ido estructurando como tendencia a pesar de si mismos, pero que fue etiquetado por la gente del exterior.

CG
Esta voluntad de hacer un cómic narrativo ha implicado escoger formatos más literarios de lo que había hasta aquel entonces… ¿existía una voluntad de crear libros que no se parecieran a los comics normales sino a novelas, que se pudieran poner en una estantería?

JC
No… los dos primeros libros de L´Association tenían un formato más como un álbum clásico… el formato de novela gráfica apareció más tarde, pero había un rechazo de la estética del álbum de cómic franco-belga tradicional… este producto de 48 páginas, que empieza en el tomo 1, con 57 tomos, que dura cincuenta años, que pasa a la generación siguiente... Me parece horrible. En L´Association rechazamos esto, aunque algunos hicieron series. Pero los dos primeros libros tuvieron una maqueta muy literaria, con planchas más grandes, con tipografías más como literatura que como cómic.

CG
¿Existía también la ambición de renovar el lector del cómic para que L´Association pudiera atraer a otra gente?

JC
No, en absoluto. En aquel entonces, cuando creamos L´Association, en este periodo de fanzine, el contexto era tremendo. Pensé que iba a ser como la poesía, que sólo iba a interesar a trescientas personas, y que de vez en cuando haríamos uno o dos libros al año, al lado de nuestra vida profesional. Esto es lo que creía, no pensé que se convertiría en una actividad a tiempo completo. No creía que fuéramos a tener bastante público…
Nuestra generación estaba muy decepcionada por la evolución del cómic, y había gente más joven que quería descubrir más cosas. Nosotros queríamos descubrir más cosas, y había gente más mayor decepcionados por el cómic, que volvieron al cómic gracias a nuestra generación. Sí que existía un público pero no lo sabíamos…

CG
Entre los seis miembros fundadores de L´Association, ¿quien era el motor? ¿eras el más implicado en el funcionamiento diario de la estructura? ¿tienes la impresión de haber sacrificado una parte de tu carrera de autor para ser editor? ¿o también era muy natural para ti el ser editor?

JC
No lamento nada… pero a veces he sufrido esto, sobre todo en una época, cuando hacía muchas cosas para L´Association pero no tenía dinero para pagarme. No tenía tiempo para dibujar, mientras que los otros sí y se ganaban la vida con ello, y de vez en cuando venían a ver qué pasaba en L´Association, y me decían qué iba bien y qué iba mal, cambiar una cosa u otra. En ese momento tenía la impresión de hacer todo el trabajo sucio…
En algunos años empecé a vivirlo muy mal, y quería parar… Muy a menudo quería parar. Quiero parar, pero luego sigo… pero bueno, lo que veo es que me gustan ambas cosas, me gusta hacer existir libros, trabajar con otros autores, está la magia del producto impreso que nunca podré abandonar.
Pero al mismo tiempo soy dibujante, necesito ambos, pero la dificultad es encontrar un equilibrio entre ambos.
Esto ha ido a mejor desde hace un año, he dibujado más, he publicados dos libros… ahora sí que tengo tiempo para dibujar un poco más, y que L´Association funcione mejor sin las disputas que han existido anteriormente, y va bien, estoy contento...

CG
Si miras lo que has hecho en estos últimos veinte años, ¿piensas que tu obra como editor es más importante que tu obra como autor, o viceversa?

JCM
No sé, no puedo disociar ambas cosas, forma parte de un conjunto... Si hago un trabajo de reflexión, se alimenta con la edición, con la creación. Para mí siempre han sido vasos comunicantes, una especie de dialéctica. Pienso que soy así, me aburro mucho si hago una cosa solamente… Tengo que hacer una segunda cosa, pero luego me aburro y paso a la tercera… necesito funcionar de esta manera, incluso en el día a día, estoy en la ciudad y en el campo, necesito ver a mucha gente y estar solo… Siempre estoy en una dialéctica de este tipo, si no, me siento esclerosado, no puedo hacer nada. Sería incapaz de decir qué es lo más importante, todo está imbricado, es como un rompecabezas

CG
¿Te cuesta priorizar lo que haces?
Lo que me asombra en tu trabajo de cómic… Me gusta mucho este álbum, es algo muy distinto… Para mí, es una especie de cantera, hay de todo, hay cosas teóricas, abstractas, humor, experimentos... Nada parece estar acabado, hay muchas pistas abiertas que abandonas, que vuelves a encontrar más tarde, Pero no hay una estructura en la obra que tiene como David B.

JCM
Yo soy mucho más caótico. Este libro es el que más se me parece… es como un laberinto, una abertura hacia muchas cosas. Hubiese podido hacer cincuenta álbumes como éste, pero no me interesa, porque me aburro muchísimo…
Si hago una página estoy contento, pero me bastan y no necesito hacer diez libros. Es difícil existir como autor cuando se tiene esta mentalidad. Me parece que soy un autor leído por otros autores o gente implicada en el cómic, pero no tengo la impresión de hacer un trabajo para el público en general, un trabajo accesible… Pero soy así, no puedo ser de otra manera…

CG
Quiero volver a la historia de L´Association, creada en 1990. El fenómeno del cómic independiente se ha convertido en un fenómeno internacional. En Europa hay muchas estructuras semejantes, influidas por L´Association. Hay algo que me ha asombrado durante esta década, y es que antes de vuestra generación, el cómic francófono era un poco ombliguista, sólo se interesaba por lo que ocurría en Francia, había algún italiano, pero poco… Con vosotros se abrió el interés por lo que hacían autores extranjeros, los publicasteis en L´OuBaPo (Ouvroir de Bande-dessinée Potentielle), y también estaba el proyecto demencial de Comix 2000, dos mil páginas de historia muda de no-se-cuántos autores, de no-se-cuántos países…

JC
Eran 327 autores, 35 países, 2000 páginas, 12.500 ejemplares…

CG
Cuándo he dicho apertura hacia el extranjero, parecías escéptico…. ¿no estás de acuerdo?

JC
Charlie Mensuel ya estaba muy abierto a los trips americanos del pasado, y gracias a este magazine hemos descubierto muchísima gente. En otras revistas también se interesaban por el extranjero, como la gente de Víbora… Pensaba que en el pasado había buenos editores que tenían un buen catálogo, había una gran apertura hacia el extranjero y hacia el pasado, pero aperturas que sólo se encontraban en algunas personas, no en el grupo en general.
Esto iba a la par con la normalización, se hacía un producto banal, con falta de curiosidad. Esta gente no iba a buscar ni el pasado ni a autores extranjeros… sino que cogían a jóvenes que salían de la escuela, se les enseña a hacer series durante treinta años y están contentos. Nosotros no, pero los editores si… nunca lo he entendido…

CG
El Comix 2000 fue un paso adelante en la historia de L´Association, y os ha exigido un cambio de estructura, trabajar de manera distinta para gestionar este inmenso proyecto… ¿no fue entonces cuando comenzó un interés mediático hacia vosotros?

JC
No sé… Hicimos el Comix 2000 a los diez años de vida… empezamos con él en 1998, lo publicamos en 1999… era un proyecto de locos. Desde el momento en que decidimos hacerlo, fuimos adelante… pero era una especie de apuesta, podíamos morirnos en el intento.
Teníamos diez años, habíamos trabajado mucho, yo estaba cansado, tenía ganas de parar, de tener un desarrollo distinto. Si L´Association hubiera dejado de existir por Comix 2000 tampoco hubiera estado mal, pero no ocurrió así. Invertimos todo nuestro dinero, lo podíamos haber perdido todo si no hubiésemos vendido ninguno, y no hubiésemos podido continuar… Estábamos locos.

CG
¿Comix 2000 os ha ayudado a nivel internacional para tener más contactos?

JC
No, no tanto de hecho… Ya teníamos bastantes contactos con autores extranjeros que empezamos a publicar, y luego seguimos más tarde con un grupito de personas. En Comix 2000 hay muchos autores extranjeros, pero hay muy pocos con los que seguimos trabajando de modo regular con los que descubrimos en aquel entonces.
Por ejemplo, fue el momento de descubrir a algunos autores de África del sur, con los dos animadores de Bitterkomix, como Joe Dog y Conrad Botes. Fue un choque, porque no sabíamos lo que existía allí. Eran blancos, y hacían cosas muy interesantes… Les descubrimos entonces, pero no será hasta enero de 2009 cuando saquemos la versión francesa de la mayoría de sus obras; así, hemos tardado diez años.
En Comix 2000 había autores asiáticos, algunos japoneses célebres con los que podíamos haber trabajado, pero decidimos entonces no orientarnos demasiado rápidamente hacia el cómic japonés, porque era una moda, todo el mundo lo hacía, y ya teníamos tanto que hacer con autores franceses, americanos y europeos… No podíamos hacerlo todo, con lo cual no empezamos la carrera con las traducciones del cómic japonés como lo ha hecho Cornelius después… escogió cosas muy buenas, la verdad… Pero esto se ha hecho así, sin una decisión muy clara…

CG
Otro libro importante es Persepolis, de Marjane Satrapi, un éxito mundial... ¿fue algo que previeron cuando publicaron el primer tomo?

JC
Nadie preveía este fenómeno, este éxito… es como un cuento de hadas… Marjane Satrapi hizo páginas y páginas, salió un episodio en Lapin, luego dijo que quería hacer cuatro libros, le dijimos que sí, que se los hacíamos, y empezó así el proyecto…

CG
¿En algún momento os disteis cuenta de que tendría tanto éxito?

JC
No, veíamos que era algo interesante… había esta parte de universal, minimalista en su dibujo, que nos asombraba un poco. Normalmente dábamos más lugar al grafismo, pero en lo que contaba había tanta fuerza que era muy interesante.
Hicimos tres mil ejemplares, como los demás… algunos vendieron cuatrocientos ejemplares y otros un millón… Yo nunca he hecho diferencias entre Persepolis y los demás libros del catálogo de L´Association. Marjane Satrapi lo sabe y se da cuenta… no hubo ningún favoritismo a nivel de prensa, no hemos forzado la publicidad, es el exterior el que vino a nosotros.
Todo esto llegó por casualidad. Antes comentaba que con Comix 2000 podíamos morirnos, pero no fue así. Persepolis llegó inmediatamente después de esto y el éxito muy rápidamente también, y con el éxito bastante dinero, lo que ha permitido re-conducir L´Association para permitirnos hacer libros más interesantes, libros más difíciles, sin temer su poca rentabilidad.
Entre Comix 2000 y el éxito de Persepolis nos ha permitido entrar en una nueva época de L´Association en la que se podían hacer otras cosas y a largo plazo.

CG
A veces el éxito mata a las pequeñas editoriales, y cuando hay demasiado dinero se corre el riesgo de cometer errores de juicio, errores de proyectos, que uno se derrumbe… ¿cómo habéis gestionado todo este dinero que entró gracias a Persepolis?

JCM
Pues lo hemos puesto en una cuenta corriente y ya está… no hay ningún truco. No hemos jugado a la lotería ni hemos comprado un mercedes, nada de esto… Era bueno el tener algo de dinero que nos permitiese hacer más libros, difíciles, libros en cuatricomía, hemos ampliado las posibilidades técnicas de nuestros libros, hemos podido hacer más libros-objeto, libros más caros, pero no hemos gastado el dinero como idiotas.

CG
La película Persepolis se ha convertido en una película de animación de mucho éxito, sobre todo en Francia… ¿os ha permitido tener más libros, más lectores?

JC
La película no era nada nuestro, los contratos con los autores no incluyen lo audiovisual. Todo lo que son películas, etc., se hace fuera de L´Association, pero esperamos a que saliera la película para hacer el gran libro de Persepolis, con los cuatro tomos, y hemos vendido 140.000 ejemplares más, esto es lo único… Pero no hemos puesto el póster de la película en el libro, como se hace en Estados Unidos, no hemos hecho marketing, la verdad es que no hemos hecho nada. La película trabajaba a nuestro favor, pero no hemos hecho nada…
No creo que la película nos haya permitido atraer lectores sobre otros libros de nuestra asociación. Un best-seller tiene vida propia, y pocas consecuencias sobre las demás cosas que hacemos. Se cita a L´Association en los artículos de prensa. Por ejemplo, con el éxito de Nirvana, la gente compraba sus discos pero no otras cosas de esa discográfica. Incluimos unos libretos para atraer la atención sobre otros libros de L´Association, pero con muy poco éxito.
Un best-seller de este tipo escapa las posibilidades del autor o del editor, un best seller tiene consecuencias rarísimas. En L´Association recibimos algunas cosas, como por ejemplo una vez nos mandaron una tarjeta diciendo que dos personas habían sido padres y habían puesto a su hija Marjane debido al éxito de Persepolis.

CG
Si hay más ventas de Persepolis, ¿corréis el riesgo de tener un problema financiero?

JC
Persepolis nos ha aportado una tesorería enorme respecto a la tesorería de base. Es un dinero que todavía tenemos, pero que disminuye… así, representa tanto que si Marjane Satrapi no hiciera más libros en nuestra asociación en los siguientes diez años, no podríamos hacer libros difíciles, complicados técnicamente… Tiene sus consecuencias…

CG
L´Association ha tenido mucho éxito con Persepolis, con David B., y con otros miembros, y hay grandes editoriales que han empezado a seguir su ejemplo y a publicar el mismo tipo de cómic. Por ejemplo, en 2005 se ha publicado Plates-Bandes, muy polémico. ¿Qué se puede reprochar a los grandes editores en su comportamiento con los comics independientes?

JCM
Les reprocho su propia existencia, y el actuar como actúan; es una historia muy vieja: en cuanto hay un poco de éxito en las pequeñas editoriales, llegan los grandes y ocupan nuestro lugar. Pasa lo mismo con el disco, pasa lo mismo con otras cosas… El problema del cómic es que es algo artístico y económico al mismo tiempo, y la integridad artística de lo que se puede hacer depende de la economía también.
Pero creo que el éxito de Persepolis ha tenido mucha influencia. Como era un éxito de prestigio y de estima, a nivel de L´Association no interesaba a las grandes editoriales. Pero cuando se convirtió en un éxito mediático financiero, entonces las grandes editoriales sí se interesan. Y luego hay un aspecto de imagen que les interesa.
Lo que le reproché al editor Soleil (que es uno de los peores editores de comics mainstream franceses, que siempre ha hecho chistes misóginos, cosas malísimas) es lograr aliarse con Gallimard, que tenía el nombre de Futuropolis, para relanzarlo. Yo me impliqué muchísimo en criticar de esta actitud, en solidaridad con Etienne Robial, que era muy hostil al renacimiento de Futuropolis, sobre todo de esta manera. Era un problema suplementario, porque si hubiese nacido una colección con otro nombre no hubiese causado tantos problemas.
Hay otros editores, como Casterman que ha hecho una colección Écritures, pero su novela gráfica está mal hecha, mal editada, la traducción está mal hecha, la maqueta es horrible, parece un listín de teléfonos… entonces hay críticas de detalle… no es sólo macropolítico sino también micropolítico.
El principal peligro para las estructuras independientes son los que hacen algo de falso independiente como Actes-Sud, Casterman, Denoël… Encontramos esto en las estanterías donde antes se encontraban los libros que se llamaban independientes, y como tienen más marketing, más fuerza, mejores condiciones comerciales en las librerías, tienden a tomar el lugar de los independientes auténticos, y se corre el peligro de ser fagocitados, que desaparezcamos. L´Association es una excepción porque tiene buena salud ahora… Cornélius también está bien… pero otros casi no logran sobrevivir. Creo que hay una sobreproducción general, que es mala para todos. Tiene sus lados buenos, porque nunca hubo tantos buenos libros de cómic, pero también hay un peligro de explosión.

CG
¿Notan ya la consecuencia de esta competencia de estas grandes estructuras que hacen el mismo tipo de cómic que vosotros?

JCM
Hay libreros que ya no trabajan con nosotros, con Le Comptoir des Indépendants, porque este tipo de cómic es mejor trabajar con volúmenes…

CG
¿Cuál es tu estrategia?, ¿cómo reaccionas ante la competencia?, ¿cuál es la política de L´Association respecto a esto?

JC
Por eso empecé a gritar, para subrayar este problema. Cuando no se tienen los medios de pagarse unos carros de combate, fabricamos un tirachinas… el único medio que tenemos de luchar es el discurso, intentar abrir los ojos de la gente ante este problema. Pero los aspectos editoriales, en un contexto como el cómic, interesan a una minoría. La mayoría de los lectores se interesan por el personaje, no saben quien es el dibujante, y si se interesan por el autor no saben quien los editan. Los aspectos políticos desaparecen porque los lectores de cómic quieren pasar un rato agradable, les importa un bledo saber si es un independiente de verdad o un falso independiente.
Las pequeñas estructuras deberían poder seguir existiendo, es un equilibrio ecológico. Las pequeñas estructuras descubren a nuevos autores que luego se llevan los grandes; y si los grandes se comen o matan a los pequeños, no encontraran nuevos autores. Creo que se ha terminado un ciclo. En el momento en el que L´Association aparece en esa especie de desierto, en el momento en que hay un exceso de producción, el resultado casi es el mismo.

CG
Cuando hablas de la radicalización de L´Association como reacción frente a los proyectos editoriales de los grandes editores que recuperan lo que vosotros habéis lanzado…

JCM
Radicalización quizá quiere decir que ya no vale la pena seguir haciendo lo mismo de la misma manera. Si todo le mundo hace esto hay que ir un paso más allá, o un paso al lado, o ir a otras partes, porque no tenemos que hacer la competencia con alguien que nos copia, hay una especie de dignidad. Si todo el mundo hace lo mismo que yo, pues renuncio a ello e intento inventar otra cosa…
Cuando digo radicalización digo más bien re-posicionarse, desplazarse, cuando se ha visto que algunas de las cosas que solo ocurrían en L´Association ocurren en otros sitios. L´Association tiene que ser un lugar donde se fabriquen libros difíciles de imaginar en otra parte, dejar pasar algunos libros que L´Association hubiese podido hacer hace cinco o diez años y que ahora pueden existir en otros lugares, pero no atarse a esos libros, dejar que se vayan, concentrarse sobre cosas más nuevas para seguir avanzando.

CG
Finalmente, esta evolución ¿llegó al mismo tiempo que la explosión del grupo de L´Association?

JC
Eso fue un conflicto político con Lewis Trondheim, que creía que había que hacer la competencia a los grandes, incluso desde el punto de vista financiero, para obtener un libro, cuando este libro lo podían hacer otros editores. Si el libro vale la pena voy a intentar hacerlo todo para lograrlo, en vez de que lo haga Casterman.
Creo que L´Association tiene que estar a la vanguardia, a la punta, abandonar el otro contexto, el contexto es más amplio mas abierto. A veces es un arma de doble filo, porque Futuropolis ¿es una obra tan buena? No lo sé… Yo lo que quería era desplazarme.

CG
Mencionaste que L´Association ha cambiado de estructura, ya no están los miembros fundadores… Más que cambiar de estructura es que los miembros fundadores se han ido, y eres el único que permanece en L´Association. Has hablado del problema con Trondheim, pero en general ¿por qué ha estallado L´Association?

JC
La pregunta es quizá al revés… ¿por qué ha durado tanto? Había un desequilibrio entre yo, que hacía muchas cosas, que hacía lo esencial del trabajo editorial. La mayoría de los demás hacían su carrera, y el desequilibrio ocurrió entre yo que me convertía en editor a tiempo completo y los demás que seguían siendo autores… luego todos tenemos nuestros caracteres, un poco fuertes, éramos seis… duró quince años, una hazaña, y es esto lo que hay que ver. Hubo muchas crisis antes, falsas rupturas, faltas explosiones… era muy cansado, estaba harto. Era un poco duro. Cuando terminó, fue un poco duro. Pero tengo que confesar que me siento mucho mejor. Las disputas con los fundadores, las discusiones, exigían más energía que crear libros, con lo cual me siento mucho mejor. Desde el punto de vista político se ve lo que Lewis Trondheim hace en Shampooing…

CG
Shampooing es una colección de libros que ha hecho Lewis Trondheim para las ediciones Delcourt…

JC
Es una de las razones por las que terminó el grupo, porque Lewis Trondheim empezó este proyecto de dirección de Delcourt mientras era miembro de L´Association; era director de una colección, de un grupo, que era nuestro enemigo. Para mi esto era un problema… al final estalló, por supuesto.
Lewis Trondheim dirige esta colección, por lo tanto publica bastantes cosas, se pueden ver en su catálogo, con cuarenta, cincuenta, sesenta libros, desde hace cuatro años. Y también vemos lo que L´Association ha seguido haciendo, lo que yo he seguido haciendo, y se ven las divergencias editoriales.
Si dejamos de lado el aspecto subjetivo de nuestros caracteres, de nuestras querellas, por el hecho de que durante quince años nos hemos peleado, reconciliado, etc., es como los grupos de música… No éramos un grupo de rock, que compartíamos camión y las giras, pero hemos hecho muchas cosas juntos, y esto desgasta muchísimo.
Pero dejando esto de lado, desde el punto de vista objetivo, cada uno tenía direcciones cada vez más divergentes. Alguien como David B. estaba harto de formar parte de esta editorial, quería ser de verdad un autor, y estaba cansado de participar en las reuniones de editores… Stanislas también, aunque nunca había formado parte realmente. Y luego, con Killoffer o Stanislas, sigo llevándome bien, son historias humanas.

CG
Respecto a la parte editorial de L´Association, ¿cómo funcionaba antes? Porque había un comité de redacción con seis miembros…

JC
Antes era el soviet, y ahora soy Stalin…

CG
¿Echas de menos el comité para negociar las decisiones que tomas, entrar en un feedback crítico?

JC
No, que va… bueno si, a veces. Hay una linea editorial de L´Association, no soy solo yo. Durante quince años era la suma de seis personalidades, y esto ha dado el color del catálogo de L´Association. Yo sigo en esta línea, no he empezado a hacer algo completamente distinto al estar solo, no he empezado a hacer arte contemporáneo. Seguí con lo que empezamos, aunque a veces el ala derecha de L´Association rechazaba algunas cosas que yo sí estoy aceptando. Ahora voy a publicar un libro en bicromía que no hubiese podido hacer antes…
A veces tengo dudas, hay proyectos que yo sé que hay que hacer, pero otros que no sé, así que les pido opinión a otros autores, a los trabajadores de L´Association, para tener una idea más justa de lo que se puede hacer o no.

CG
Es interesante lo que dices… al principio de la conversación has dicho que desde hace un año o dos, tus actividades de autor se han normalizado un poco, trabajas más como autor… ¿coincide con la ruptura de L´Association? Desde que L´Association funciona de manera distinta, ¿haces más trabajo de autor?

JCM
Era una preocupación enorme… Hay rupturas que son buenas, que permiten hacer otras cosas. Hay rupturas de grupos, de amistad, de pareja,… si ocurren, luego ocurre algo que se va a desbloquear en otro sentido. He recuperado energía, me parece a mí… No es que me organice mejor en cuanto a tiempo o prioridades, pero tengo más energía para poder dibujar, incluso para el proyecto editorial de L´Association. Las cosas se hacen más rápidamente, hay más experiencia también, pero las cosas van más suaves, mejor, se articula mucho mejor… Luego hay otras cosas, no lo voy a explicar todo…

CG
Se ha hablado de la radicalización del catálogo, y has mencionado una vez o dos la palabra vanguardia… ¿qué entiendes por vanguardia en el cómic hoy en día? ¿cómo lo defines?

JC
Con la revista L´Éprouvette intenté hacer una revista teórica que se publicó durante dos años, una revista que venía después de Plates-Bandes, pero era colectivo. Era una revista que quería ser de vanguardia, como las de vanguardia literaria de principios del siglo XX. Como estas revistas, se decidió que fuese algo muy intenso, muy breve, tres números en un año, 1500 paginas.
La idea básica es que el cómic es un arte que está desfasado con respecto a la pintura o la literatura, que hicieron su revolución a finales del siglo XIX o principios del XX. El cómic se emancipó durante el siglo XX, se puede ver que los años setenta fueron los primeros de apertura del cómic.
Los años 2000 han sido el momento de hacer explotar la situación. Esto es una especie de postulado. Ya que el cómic va atrasado, su vanguardia va a estar atrasada también, y va a ocurrir ahora. Fuimos la vanguardia muriéndonos muy rápidamente, así se solucionó el problema. Las vanguardias hay que buscarlas en el pasado para saber si son vanguardias o no. ¿Ahora ya es el pasado?

CG
Este interés explícito por el aspecto teórico del cómic.... Los autores no quieren el lado teórico, pero a ti no te causa problemas, siempre trabajas tu disertación en cuanto al cómic… ¿por qué te interesas por este aspecto de teoría?

JC
Siempre he reflexionado sobre lo que hago, yo no entiendo lo que hago, y me interesa, me hace plantearme preguntas, tomo notas, publico… Me parece natural reflexionar sobre lo que fabricamos.
Quizá la Facultad de Bellas Artes ha sido importante para mí a este nivel. Hice unos estudios un poco raros en París, en lugar llamado Saint Charles, que dependía de Paris 1, pero que nació después de los movimientos del 68 en Francia. Durante las reuniones de profesores de Bellas Artes y de Estética en la Universidad, los de Bellas Artes pensaban que no había bastante teoría, que sólo se hacía práctica, mientras que en la Facultad de Estética solo había reflexión y nunca práctica.
En la utopía post-sesenta, en los años setenta, hubo profesores que crearon estos departamentos, y cuando llegué en los ochenta, los fundadores de esta facultad estaban todavía… Creo que ya se han ido todos, o están muertos, o jubilados, pero en aquel entonces era muy interesante, porque siempre había una dialéctica entre la práctica y la reflexión, con lo cual creo que viene de ahí. No es por casualidad que no he terminado la tesis, quizá la termine el año próximo…
Pero me pregunto porqué pocos autores se interesan por la teoría…

CG
¿Reprochas al cómic la falta de reflexión teórica?

JCM
No lo reprocho, lo veo… La mayoría de los autores con los que trabajo no se interesan por ello, podemos discutir durante horas sobre el dibujo, y está bien, pero es difícil ir un poco más lejos… Si miramos hace veinte años, vemos más autores que se interesan por la teoría.

CG
Con L´OuBaPo habéis creado un taller de comics inspirado por L´Oulipo... Los experimentos que hiciste haciendo este cómic ¿han contribuido a valorizar la reflexión sobre el cómic?

JCM
No llamaría a esto teoría, es más bien experimentación, quizás una base sobre la que se podría hablar más. Un universitario podría escribir más sobre un cómic l´OuBaviano que sobre otro cómic… es algo muy distinto.
Hay mucho juego en L´OuBaPo, e incluso a veces no nos lleva a reflexiones, pero las puede nutrir. Cuando se trabaja sobre la estructura, sobre el lenguaje, se puede ir más lejos que solo hacer viñetas una al lado de otra. Se reflexiona más, se nutre la teoría

CG
¿Cómo ves el futuro del cómic? ¿y de L´Association en los cinco próximos años?

JCM
Nunca lo he buscado… Siento una especie de equilibrio bastante interesante. Me gusta el equilibrio que existe en la programación de L´Association entre los autores confirmados, de mi generación que estaban al principio, y los nuevos autores, que llegan, del aspecto patrimonial, la traducción, todo está bastante equilibrado… y la teoría también, y aunque la revista L´Éprouvette se ha terminado, la colección sigue… hay mucho que hacer, y ahora hay un equilibrio financiero que permite hacer muchas cosas.
No espero grandes revoluciones en los años venideros, si podemos seguir así durante cierto tiempo, ya me va bien.
Pero está todo lo que está alrededor, la crisis del libro, la gran crisis, está todo… a lo mejor estamos hablando de cositas, y alrededor de nosotros es el desastre… no sé… a lo mejor dentro de un año nadie puede comprar un solo libro…

CG
Y sobre tu futuro como autor, ¿en qué trabajas? ¿tienes proyectos importantes?

JCM
Importantes no sé, pero empecé a hacer una serie de comics en la colección Mimolette de L´Association. Son sólo treinta páginas sobre música, sobre el rock,… hacía tiempo que tenía esta idea. Tengo muchos proyectos en la cabeza que tengo ganas de hacer, y hacer páginas sobre la música me apetecía desde hace tiempo. Voy a publicar el primero en mayo, el segundo en noviembre, igual que saqué una topografía en noviembre pasado. E hice dos pequeñas obras para Patte de Mouche… Antes hacía un libro cada cinco años, ahora vuelvo a ser más productivo personalmente… esto no es mucho pero luego también tengo proyectos más ambiciosos, pero será más adelante…

MAX
Creo que se nos ha olvidado mencionar la nueva etapa de la revista Lapin… ¿cómo va a ser? ¿qué esperanzas tienes puestas en ella?

JC
Lapin es la antología, la revista histórica de L´Association. Ha tenido etapas distintas, durante años ha desaparecido, pero siempre ha estado ahí. El primer número se publicó en 1992, y ha sido el lugar donde los fundadores y los autores invitados han podido desarrollar su trabajo, tiene mucha importancia al nivel de la evolución de cada uno. Esta formula era trimestral, con tapas muy sobrias, a veces teníamos 16 páginas de un autor… en Lapin, Joann Sfar hizo Pascin, su mejor libro; Emmanuel Guibert debutó con La Guerre d´Alan; o Guy Delisle empezó Shenzhen… autores que se estaban desarrollando y que en esta revista lograron hacer lo mejor que podían hacer.
Lapin se paró en 1999 en el número 25, porque era demasiado trabajo, y porque entonces empezaba a molestarnos. No teníamos tantos libros, y empezaba a molestar que la mayoría de sus páginas fuesen libros, era como un doble empleo. Parecía una revista de pre-publicación, y decidimos detenerlo y creo que fue una mala idea.
Luego hubo dos fórmulas más de Lapin, más frecuentes, en color. Todo el mundo nos decía que L´Association sólo trabajaba en blanco/negro, y así que hicimos unos números en color. Y luego buscamos otra fórmula con una revista muy gorda cada dos años, con la que hemos llegado al número 35.
Hemos visto dos cosas: primero, todo el mundo ha lamentado perder la primera fórmula, la regularidad, el rigor, de esta primera formula de Lapin. Y Luego hemos visto que hay una nueva generación de autores en Francia, con gente que tiene entre 25-30 años, que hace estructuras, fanzines, asociaciones… a veces están aislados, a veces están en grupos… La idea de hacer Lapin como era al principio, formula vintage con una nueva generación, se ha impuesto así, por si solo, y esto es muy atractivo. En enero vamos a publicar un nuevo número para Angouleme, y luego uno cada tres meses. Intento empujar a estos jóvenes autores a hacer estas novelas, unos capítulos de dieciséis páginas o menos; les empujo a que lo hagan, que empiecen a hacer un proyecto fuerte sabiendo que Lapin se compromete a acompañarles cada tres meses, sabiendo que Lapin tiene una fuerza simbólica para esta generación que ha crecido con L´Association, y Lapin es una especie de mito… es lo que he oído decir, como podía ser Métal Hurlant para nosotros. Es uno de los grandes proyectos. Que haya una nueva generación muy presente alrededor de L´Association, para mi es una de las mejores cosas que pueden ocurrir…